Misa Fieles difuntos
2 de noviembre de 2019

12'30 h.
Iglesia de San Lucas


Profecía Isaías 58, 10b-11

Esto dice el Señor:

Brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía.

El Señor te guiará siempre,
hartará tu alma en tierra abrasada,
dará vigor a tus huesos.

Serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas que no engañan.

 

Apóstol Carta del apóstol Pablo a los Romanos 14, 7-11

Hermanos:
Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? De hecho, todos compareceremos ante el tribunal de Dios, pues está escrito: ¡Por mi vida!, dice el Señor, ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua alabará a Dios.

 

Evangelio: Juan 5, 25-30

En aquel tiempo:

Nuestro Señor Jesucristo hablaba con sus discípulo y les decía: En verdad, en verdad os digo: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

 

Laudes: Cf. Sal. 106 (105), 4

Aleluya.

V/. Acuérdate de nosotros, Señor, por amor a tu pueblo, visítanos, oh Dios, con tu salvación.
R/. Aleluya

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