Los mozárabes de Toledo


Concepto de mozarabía



MOZÁRABES (del árabe musta'rab, 'arabizado')

Con este nombre se conocía a los cristianos que vivían bajo la dominación musulmana en al-Andalus. Estaban obligados a pagar impuestos a los sarracenos de carácter personal y territorial, por lo que formaban parte de los grupos de tributarios o dimníes. Los cristianos de Al-Andalus o mozárabes, conservaron su organización política, jurídica y eclesiástica. A medida que la cultura islámico-oriental arraigó en los territorios peninsulares dominados por los musulmanes, los mozárabes perdieron importancia y se fueron arabizando. Ante esa situación los más intransigentes promovieron revueltas militares contra los invasores musulmanes y en su mayoría emigraron a los núcleos cristianos. Hasta el siglo XI la comunidad mozárabe vivió un periodo de relativa tranquilidad, pero a partir de ese momento, con la llegada de los almorávides primero, y de los almohades después, su situación se deterioró y acabaron por ser masacrados, esclavizados y expulsados por estos últimos.

La actividad mozárabe en sus contactos con los reinos cristianos, y más aún con su definitiva deportación, contribuyó a la difusión de los conocimientos científicos y artísticos orientales por los territorios.

Los árabes iniciaron la invasión de la Península el año 711, encontrándose con el pueblo hispano-romano-visigótico, que había alcanzado una organización política y eclesial y un desenvolvimiento cultural y humano, muy notable. Con una civilización superior incluso al invasor, las gentes hispanoromanas e hispano-godas mantuvieron su personalidad como pueblo y como comunidad cristiana.

Como acontece en situaciones tales, y pasado el tiempo tras la invasión musulmana, muchas de aquellas gentes hispánicas se arabizaron totalmente, adoptando la lengua, la fe y las costumbres árabes; otras huyeron hacia las tierras del Norte, salvando más o menos satisfactoriamente su identidad hispanoromana o hispano-goda; no pocas, sin huir, resistieron a las nuevas ideas y, sobre todo, a la nueva fe religiosa, que intentaban imponerles, pagando, en ocasiones, su resistencia con el martirio; y otras muchas aprendieron a convivir con los invasores, asimilando no pocos aspectos de la cultura musulmana, sin renunciar a la profesión y práctica de su fe cristiana, constituyendo comunidades más o menos marginadas dentro de la gran sociedad islámica. Esta práctica marginación les obligó normalmente a observar la endogamia, lo que hizo posible que pudieran transmitir su estirpe hispánica y su linaje de padres a hijos a través de los siglos.

No olvidemos que la persecución del Islam contra los cristianos fue a veces tan virulenta como la del Imperio Romano, e incluso tal vez más aun, como sucedió en cruentas persecuciones, especialmente en el Sur y aun en el mismo Toledo, donde fueron asesinados en el martirio unos 5.000 cristianos mozárabes en el famoso «día de la Hoya».

Aunque el Islam representaba una fe y una cultura joven, que estimaba positivamente no pocos valores judeo-cristianos como el Dios único, todopoderoso, justo y providente, el Abraham bíblico, Jesús «el gran profeta» y María, su virgen-madre inmaculada,   que son también patrimonio coránico, esto no evitó una confrontación de la Iglesia con el pujante y expansivo Mahometanismo de forma dramática   que mantuvo un enfrentamiento entre cristianos y agarenos de más de 11 siglos, hasta su total expulsión de España.

De ahí que los Califas, Emires y Reyes «taifas» supieran, en algunos casos, respetar la religiosidad cristiana, costumbres y organización cívica de los sojuzgados, y hasta aceptar en algunos aspectos políticos y administrativos su cooperación. Esas gentes hispánicas, que, luego apoyadas en su fe, conservaron su identidad fueron llamadas, seguramente por los mismos árabes, mozárabes, o «mezclados con árabes», término que nada tenía de peyorativo, y que por los mozárabes se usara con honor y orgullo.

LOS MOZÁRABES DE HOY, COMO COMUNIDAD LITÚRGICA

Evidentemente muchos españoles actuales del Norte, Centro y Sur llevan en sus venas sangre hispano-romana o hispano-goda, como descendientes de los mozárabes de la Alta Edad Media española. Pero este hecho sólo es posible probarlo en las familias mozárabes de Toledo, por una feliz circunstancia litúrgica.

Sabemos que la Iglesia española de principios del siglo VIII poseía una notable organización y una liturgia riquísima de contenido doctrinal y pastoral, que comenzó a elaborarse independientemente de la antigua romana en la segunda mitad del siglo V. Esta liturgia hispánica, obra de los grandes Padres de la Iglesia española y aún de autores anónimos, fue, por desgracia y con graves consecuencias para el normal desenvolvimiento de la fe en nuestro pueblo, abolida por Roma en la segunda mitad del siglo XI.

Pero la ciudad de Toledo, al ser reconquistada por Alfonso VI en mayo de 1085, se opuso enérgicamente a este cambio. Y, después de prolongada resistencia con detalles entre curiosos y dramáticos, el Monarca y Roma hubieron de acceder a que se conservara este rito por lo menos en las seis parroquias mozárabes, donde, con la anuencia de las autoridades musulmanas, los cristianos de la ciudad habían testimoniado y alimentado su fe, con esta misma Liturgia, desde el año 711 al 1085.

La antiguas parroquias de los mozárabes de Toledo, que resistieron la ocupación musulmana, fueron las de San Torcuato, San Sebastián, Santas Justa y Rufina, San Marcos, Santa Eulalia y San Lucas. En el siglo XVI no había feligreses en la parroquia de San Sebastián y San Torcuato, arruinándose más tarde esta última que había sido fundada en el año 700 ó 701, y de la que solamente se conserva, la calle de su nombre y una portada de principios del siglo XVII con la imagen del santo titular. La iglesia originaria de San Marcos, que se hallaba situada al final de la calle de la misma denominación, y que se erigió en el año 634, reinando Sisenando por la princesa Vlesia, se derrumbó a comienzos del siglo XIX, y la torre, que subsistía en 1841, fue demolida poco después, por lo que la parroquia mozárabe se trasladó primeramente a la iglesia del salvador y posteriormente al espacioso templo de los trinitarios calzados edificado en el año 1630, en el que actualmente se halla. Conservan gran parte de su originario trazado visigótico o mozárabe, las iglesias de Santa Eulalia, fundada en el año 559 por el rey Atanagildo; San Sebastián, que lo fue en el 601 ó 602, reinando Liuva II, y San Lucas, erigida por el conde Evancio entre los años 625 y 641, reinando Chindasvinto, y en cuyo recinto se hallan sepultados multitud de mártires mozárabes y el príncipe Esteban, hijo de Atanagildo, con su esposa Lucia, padres de San Ildefonso. Por último, también aparecen restos visibles de su origen visigótico mozárabe, la parroquia de las Santas Justa y Rufina, fundada por el rey Atanagildo en el año 554 ó 555, y que después de Santa María de Alficén o del Carmen, es considerada como la principal de todas la parroquias mozárabes en Toledo.

Estas seis viejas parroquias subsisten hoy canónicamente, aunque de los templos originarios solamente cuatro se conservan en pie, más o menos transformados arquitectónicamente.

A partir de Arreglo de Parroquia realizado a fines del siglo XIX, dos de dichas parroquias son Matrices (Santas Justa y Rufina y Santa Eulalía y San Marcos) y las cuatro restantes son Filiales, teniendo sus Párrocos jurisdicción personal, no territorial, sobre sus feligreses, donde quiera que se hallen éstos. El culto permanece invariable actualmente, y con más pujanza entre los feligreses mozárabes.

Entre los siglos XII y XV se mantuvo invariable el Rito hispánico en estas Parroquias, con el nombre de Rito mozárabe, y en las mismas se agrupaba la Comunidad de familias descendientes de los antiguos mozárabes. Pero a fines del siglo XV había decaído la vida de esta Comunidad y la celebración de esta Liturgia, con riesgo de extinción. Fue entonces providencia¡ la intervención del Cardenal Cisneros revitalizando la Comunidad y creando una Comisión técnica, que, utilizando con cierto sentido crítico los muchos manuscritos, algunos hoy desconocidos, pudo editar en 1500 y en 1502 el «Missale Gothicum mixtum» y el «Breviarium gothicum», que recogían gran parte de los textos eucológicos manuscritos. Creó además la Capilla Mozárabe de la Catedral para vigorizar esta restauración.

Desde el siglo XVI hasta nuestros días se ha dado otro hecho positivo para los mozárabes toledanos: la conservación de todos los libros parroquiales que registran Bautismos, Matrimonios y Defunciones de sus antepasados; y asimismo la conservación de las "tazmías" o Censos de familias mozárabes, que se hacían periódicamente. Por estas circunstancias resulta posible hoy la identificación de las familias, residentes en Toledo o fuera, que descienden de los mozárabes primitivos.

LOS MOZÁRABES DE HOY COMO COMUNIDAD CÍVICA

La Comunidad mozárabe actual comprende aproximadamente unas mil quinientas cincuenta familias, de las que unas seiscientas residen en Toledo y el resto en diversos lugares de España y del extranjero. Hoy se encuentran perfectamente integradas, bajo todos los aspectos, en la gran Comunidad nacional y eclesial. Pero en la Edad Media sus antepasados toledanos constituyeron una Comunidad cívica, que gozaba de cierta autonomía con sus «alcaldes» y otros jefes administrativos propios, tanto en el Reino musulmán como en el cristiano de Toledo.

Sabido es que Alfonso VI había convivido durante cierto tiempo con mozárabes de la ciudad antes de tomarla, pactando con el último rey moro Yahia-al-Cadir. Oulso entonces el joven rey titularse «Imperator toletanus» y ser llamado «Emperador de las dos religiones».

No sorprende, pues, que quisiera otorgar privilegios a los mozárabes de la ciudad, que le ayudaron a conquistarla para Castilla, «vos omnes -escribe- quos In hac urbe semper amavi et dilexi». Y de este modo, el real privilegio de Alfonso VI, otorgado el 20 de marzo de 1101 -cuyo original se guarda en el Archivo secreto del Ayuntamiento toledano- inicia la serie de unas 26 concesiones o confirmaciones reales de privilegios, hechas a las nobles familias mozárabes de Toledo hasta principios del siglo XIX.

Sin embargo, esta Comunidad, representativa hoy de toda la sociedad española, al contar entre sus miembros desde Generales, Gobernadores y otros cargos en la Administración, hasta sencillos menestrales, sí bien predomina en ella una laboriosa clase media;   es la única Comunidad Nobiliaria del Occidente cristiano que puede gloriarse de tener un Arte y una Cultura propia, una Liturgia propia, y una Música interesantísima propia; que cuenta en su historia con mártires como Eulogio de Córdoba, Pelayo, Flora y María, Nunilón y Elodia.... con héroes como Omar ben Hafsún (s. X), con caudillos como Esteban Illán (s. XII), historiadores como Ben al Kutiya (hijo de la Goda), descendiente de Witiza, con notables Prelados como San Ildefonso o San Isidoro, y artistas, y, sobre todo, con una ejemplar fidelidad al Evangelio de Cristo. Su verdadera divisa a lo largo de su historia ha sido LABORIOSITAS ET FIDELITAS.

EL "FUERO MOZÁRABE" DE ALFONSO VI

El 20 de marzo del año 2001, se conmemoró en Toledo, (de acuerdo con el Programa de actos y ponencias preparado ), los 900 años de la concesión, por Alfonso VI, Rey de Castilla y León, del Fuero, Privilegio o "Charta Firmitatis", en XIII kalendas de abril de la Era 1130 (20 de marzo del año 1101), favoreciendo "ad totos Mozárabes de Toleto, tam Cavalleros quam Pedones", por el que, en traducción del medieval "LIBRO DE LOS PRIVILEGIOS DE TOLEDO", "los absuelvo de toda Lex de subjectión antigua et dó vos prescripta libertad", facultándoles a seguir rigiéndose por el "Libro del Fuero Judgo antiguo" y -principalmente- "doles libertad que si alguno fuere de entrellos de pié e quisiere e oviere poder, que sea Cavallero", que fue lo mismo que declararles nobles, pues en ese tiempo la milicia era puramente militar. Es el más antiguo Fuero Gentilicio conservado, transcrito literalmente del original "escrito en letra gótica, en pergamino de cuero", en la confirmación de Pedro I, dada en las Cortes de Valladolid, a 25 de octubre de 1351, procediendo de él la calidad y denominación honorífica, hasta hoy vigente, de "Caballero" o "Dama Mozárabe de Toledo". Nace también de este Fuero, donde se declara, entre otras cosas la hidalguia de los mozárabes, confirmado por la mayoría de los Reyes de Castilla y de España , la Ilustre Comunidad Mozárabe de Toledo, integrada hoy por cerca de 1.500 familias de esta calidad, rito y jurisdicción parroquial personal.

Es la única Comunidad Histórico-Litúrgica, de base genealógica, del Occidente Cristiano y es también testigo vivo de que en el pasado, en Toledo, convivieron en guerra y a veces en periodos de paz, musulmanes, judíos y cristianos, fuesen estos de rito mozárabe o latino, naciendo tal circunstancia de los Mozárabes toledanos, cuya Liturgia es, además, anterior a todas las grandes divisiones del Cristianismo.

Es sabido que se llamó "Mozárabes", que parece significar "arabizados", a los cristianos españoles, de origen hispano-godo que sometidos a los árabes pactaron la conservación de su fe, de sus iglesias , de su ley propia y al arabizarse culturalmente conservaron un importante legado cultural y litúrgico, fermento de lo que fue luego la "Escuela de Traductores de Toledo", que transmitió al resto de Europa, en los siglos XII y XIII, los conocimientos de la antigüedad, conservados en parte por los árabes.

La comunidad mozárabe, tiene presentes los diversos aspectos del Privilegio, históricos, literarios, paleográficos, jurídicos, nobiliarios, económicos, filológicos, etc., y con especial atención a los personajes que en el Fuero de su Privilegios se citan o lo confirman. Así se ha podido contemplar en el año 2001, en una Exposición Bibliográfica y Documental de los viejos pergaminos, de las ediciones de 1598 y 1700 de estos Privilegios, de las genealogías familiares, Pleitos y Sentencias, "Tazmías" de diezmos, arreglos parroquiales, Bula de S.S. Julio III de 1553, fundación de la Capilla Mozárabe en la S.I.C.P., publicaciones diversas y artículos de prensa referidos a esta realidad toledana.

También son gran interés para esta Comunidad, como se han conservado sus privilegios y su Fuero intacto durante tantos siglos, y su conservación y desarrollo desde entonces hasta la época actual; además de diversos aspectos de la Liturgia Hispano-Mozárabe, su conservación y vicisitudes hasta hoy, su evolución y situación actual; aspectos ecuménicos de la mozarabía toledana; pleitos sobre jurisdicción y diezmos; nobleza, calidad e hidalguía de estos linajes, sus genealogías; personajes mozárabes; incidencia de la Comunidad y de sus gentes en Toledo; "tazmías" de diezmos, matrículas parroquiales y Padrón actual; Cofradías y Hermandades en las Parroquias Mozárabes; historia y arte en sus iglesias; arqueología, etc. etc.

MÁRTIRES MOZÁRABES

Los mozárabes llevaron una vida muy difícil viviendo entre los musulmanes, y los que aquí enumeramos pagaron su fidelidad a Cristo con el martirio. También hoy son un modelo para el que quiera vivir al Evangelio fielmente.

El elenco de los santos mozárabes, que recoge el "Martyrologium Romanum" (Roma 2001), está compuesto en su mayoría por mártires, y por unos pocos confesores. Tenemos relatos de los martirios de la mayoría de ellos, escritos por contemporáneos, que los conocieron personalmente, y, que incluso compartieron la cárcel con ellos, y, posteriormente, padecieron el martirio.

Estos hombres y mujeres son mártires en el verdadero sentido de la palabra, es decir, que padecieron la muerte violenta por no renegar de su fe, y por intentar practicar libremente el cristianismo en la España ocupada por los invasores agarenos, dando así un "testimonio" inapelable de la Resurrección de Jesucristo. Llevaron una vida santa, de oración, amor a Dios y al prójimo, sin usar la violencia, detestable para un cristiano, y recibieron la muerte que ni deseaban, ni buscaban, con una inexplicable entereza y paz del alma, haciendo el bien, y no causando el mal. Fueron, en definitiva, buenos imitadores de Jesucristo, el Dios único, que se hizo Hombre y bajó a la tierra para salvarnos.


13 de enero
11 de marzo
13 de marzo
15 de marzo
17 de abril
18 de abril
30 de abril
15 de mayo
3 de junio
5 de junio
7 de junio

13 de junio
14 de junio
15 de junio
26 de junio
28 de junio
11 de julio
16 de julio
19 de julio
20 de julio
27 de julio

20 de agosto
15 de septiembre
16 de septiembre
17 de septiembre
19 de septiembre
27 de septiembre
20 de octubre
22 de octubre
24 de noviembre

a. 852
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a. 852
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a. 824

a. 851
a. 851

Santos Gumesindo, presbítero y Servodeo, monje y mártires
San Eulogio, presbítero mártir
Santos Rodrigo, presbítero y Salomón, mártires
Santa Leocricia, virgen y mártir
Santos Elías presbítero, Pablo e Isidoro monjes y mártires
San Perfecto, presbítero y mártir
Santos Amador, presbítero, Pedro, monje y Luis, mártires
San Witesindo, mártir
San Isaac, presbítero, monje y mártir
Beato Sancho, adolescente mártir
Santos Pedro, presbítero, Walabonso, Sabiniano, Wistremundo, Habencio y Jeremías, monjes y mártires
San Fándila, presbítero, monje y mártir
Santos Anastasio, presbtero, Félix, monje y Digna, virgen, y mártires
Santa Benilde, mártir
San Pelayo, adolescente mártir
San Argimiro, monje y mártir
San Abundio, presbítero y mártir
San Sisenando, diácono y mártir
Santa Aurea, virgen y mártir
San Pablo, diácono y mártir
Santos Félix y su esposa Liliosa, Jorge diácono y monje, Aurelio y su esposa Sabigoto, mártires
Santos Cristobal y Leovigildo, monjes y mártires
Santos Emilia, diácono y Jeremías, mártires
Santos Rogelio y Serviodeo (´Abdallah), mártires
Santa Columba, virgen y mártir
Santa Pomposa, virgen y mártir
Santos Adulfo y Juan, hermanos mártires
Traslado a París de los restos mortales de los santos mártires el diácono Jorge y Aurelio
Santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires
Santas Flora y María, vírgenes y mártires


EJEMPLOS DE COMO LOS MOZÁRABES HAN HECHO PROBANZA DE SU NOBLEZA ANTE LAS CANCILLERÍAS

La Real Cancillería de Granada, a mediados del siglo XVII reconoció en documento público, la calidad de noble de una familia mozárabe toledana, por el hecho de ser mozárabe. Y el historiador toledano, archivero de la Catedral, Gonzálvez Ruiz, acaba de detectar en una Crónica del Canciller de Castilla, López de Ayala, escrita poco antes del 1400 una referencia explícita a los mozárabes de Toledo como «fijosdalgo», trabajo que está adicionado a las Actas del 1 Congreso Internacional de Estudios Mozárabes.

En la revista "Crónica Mozárabe" n°. 6 de enero de 1982, el M. I. Sr. D. Balbino Gómez-Chacón y Díaz-Alejo, publicó un magnífico artículo sobre una familia mozárabe del siglo XVII, se trataba de los López de la Cruz Ahedo, genealogía perfectamente válida, de uno de los hijos, el Dr. D. Sebastián.

En el año 1703 al fallecer D. Diego de Nájera capellán de la Real Capilla de Reyes Nuevos, quedó esta capellanía vacante, siendo provisto y presentado por el rey Felipe V, el citado Dr. D. Sebastián para ocuparla. Con el nombramiento el Dr. Sebastián que era cura propio de las iglesias parroquiales de los dos Carabancheles, Calificador del Santo Oficio y examinador sinodal del Arzobispado de Toledo, dio su carta de poder ante Francisco Chico, escribano del número y del Ayuntamiento del lugar de Carabanchel de Abajo, jurisdicción de la villa de Madrid, el día 28 de diciembre de 1703 "para que la Rl. Cap. pueda hacerla información de su linaje y limpieza de sangre".

La Real Capilla el día 15 de enero de 1704 nombra a D. Agustín de Larrea, uno de sus capellanes, para que haga dicha información según los Estatutos y ante Notario o Escribano público y testigos, facilitándole las preguntas del interrogatorio, por las cuales se debían de examinar a los testigos, eran generalmente ocho las preguntas.

Aceptado el nombramiento con los requisitos exigidos, el Comisario nombra para que le acompañe a Francisco Costero, Notario Apostólico y Agente de la Real Capilla, jurando ambos hacerlo fielmente y guardar el secreto de todo lo actuado.

Empieza la información este mismo día en Toledo, saliendo el Comisario de su casa en compañía del Notario y fueron a la morada del primer testigo, D. Juan Antonio de Zárate, Caballero de Santiago, secretario del Santo Oficio de la Inquisición y Regidor de Toledo y, previo juramento, declaró ser natural de Orduña, en el señorío de Vizcaya y vecino de Toledo desde el año 1669, siendo de 54 años.

Declara que conoce de vista, trato y comunicación al Dr. D. Sebastián, que sabe que es natural de esta ciudad, que está bautizado en la parroquia mozárabe de Santa Justa y que ha sido cura en los Carabancheles, junto a la villa de Madrid y, le conoce desde que él vino a Toledo.

Que trató muchos años hasta que fallecieron a sus padres, que se llamaban Sebastián López de la Cruz Ahedo secretario de Secuestro de la Santa Inquisición de Toledo, y a Dª. Isabel López de Contreras y Castellano, enterrada en Santa Justa, matrimonio legítimo, casados y velados según lo manda la santa Iglesia; que vivían en la calle que baja al Santo Cristo de la Luz y, que entre otros hijos, procrearon al dicho Sebastián. A otra de las preguntas respondió que no conoció a los abuelos maternos que se llamaban Luis López de Contreras y Dª. María Castellanos, naturales y vecinos de Toledo.

Sigue declarando que tanto el pretendiente, sus padres y abuelos por ambas líneas a los que a unos trató y comunicó y a los que no conoció, pero por haberlo oído decir y visto en los papeles y otros instrumentos, que son y han sido por todas sus líneas y apellidos, cristianos viejos, limpios de limpia sangre y generación, sin raza, mácula, ni descendencia de judíos, moros, herejes, ni de otra secta reprobada, ni conversos, que ninguno de ellos ha sido preso castigado, ni penitenciado en público, ni en secreto por el Santo Oficio de la Inquisición, ni otro tribunal de juez eclesiástico ni secular, etc.

Sabe que el pretendiente es Calificador del Santo Oficio y que para ello se le hicieron pruebas, que el padre fue Secretario del Secuestro del Santo Oficio y haciéndoles pruebas a él y a su esposa por el oficio del marido; que D. Luis López de la Cruz Ahedo hermano entero del pretendiente, se le hicieron pruebas para oficial del Santo Oficio y que en la actualidad es Secretario del Secreto; que Dª. Isabel y Dª. Catalina López de la Cruz Ahedo hermanas del pretendiente, también se le hicieron pruebas para entrar en el Colegio de Doncellas de Toledo; que D. Felipe otro de los hermanos es Secretario de S. Majestad en la Embajada de Roma y es Caballero de Santiago, y que para ello se le hicieron pruebas.

Declarando por último que sabe que el pretendiente es "clérigo presbítero, de ejemplar vida y loables costumbres y que le parece muy a propósito para vivir en comunidad de eclesiásticos graves y doctos como lo es la de la Real Capilla de los señores Reyes Nuevos de esta ciudad".

El segundo testigo es D. Antonio de las Infantas, de 65 años, Caballero de Santiago, natural de Córdoba y residente en Toledo durante 53 años.

Declara prácticamente lo mismo que el anterior y que los conoció viviendo en la calle Jardines y después se pasaron a vivir a la bajada de la ermita del Cristo de la Luz, y lo sabe porque él vivió contiguo a ellas en la calle Jardines, y sabe que el padre murió en compañía del pretendiente en los Carabancheles.

De los abuelos paternos confirma lo dicho y que vivían enfrente de la parroquia de Santa Justa, y de los maternos a los que no conoció, pero que sabe de ellos por diversas personas, como fueron su suegro Marcos Pérez Cruzado, Jurado de Toledo, que falleció a los 61 años y hacia 23; Cristóbal de Chaves, Alcalde que fue de las cárceles secretas de la Inquisición.

D. José de Yepes, Regidor de Toledo, de 51 años, declara que son "feligreses mozárabe de Santa Justa, que aunque vivían en sus casas en la colación de San Nicolás, los padres del pretendiente fueron parroquianos mozárabes de Santa Justa".

D. Eugenio de Herrera, de 75 años, declara que conoció al pretendiente y a sus padres y abuelos maternos que vivían "a donde llaman el peso del carbón" en la parroquia de Santo Tomé (plaza de Valdecaleros) y lo sabe "por que siendo de poca edad iba a sus casas de los susodichos a los entretenimientos que suelen tener los muchachos", añade que D. Manuel López de la Cruz Ahedo otro de los hermanos, es del Consejo Real de Hacienda y Gobernador de Llerena, Caballero de Santiago, y que una de las hermanas está casada con D. Simón López de Umara, Caballero de Santiago y oficial de la Secretaría de Guerra.

D. Juan de Villarroel, clérigo presbítero, cura propio de la parroquia mozárabe de San Marcos, Comisario del Santo Oficio y Capellán Mayor de la Capilla Mozárabe, de 70 años. Declara conocer a toda la familia y a la abuela paterna viviendo enfrente de la iglesia de Santa Justa, donde estuvo en la cama impedida durante muchos años, cuidándola con gran caridad su hijo, el padre del pretendiente, hasta que falleció. Que confirma todos los actos positivos declarados por los testigos anteriores.

Otros testigos declarantes fueron:

El Maestro Gregorio del Castillo, cura propio de la iglesia mozárabe de Santa Justa, capellán de S. Majestad en la Real Capilla de la Reina Dª. Catalina, natural de la villa de Provencio (Cuenca), declara como los anteriores, y amplía su declaración diciendo que fray Juan de la Cruz, de la Orden de San Francisco, que fue primo hermano del padre del pretendiente y, que fue obispo de Trebento, que fue consagrado en Roma donde falleció antes de tomar posesión del obispado, fue colegial de San Pedro y San Pablo en Alcalá de Henares; que sabe por haberlo oído decir a María de San Francisco, beata de la misma orden, que le dijo al obispo al tiempo de despedirse que no tomaría posesión del obispado y que así fue, después murió la beata en opinión de santa.

Francisco de la Cruz Maestro, Jurado de la ciudad, de 75 años. Tomás de Herrera, presbítero beneficiado de la iglesia mozárabe de Santa Justa, natural de Toledo, de 64 años. Luis Laso de la Vega, Regidor de Toledo, natural de Toledo, de 70 años. José de la Torre y Uceda, Caballero de Santiago, Regidor de Toledo, de 63 años. Gaspar Ignacio Zorilla de Loaisa, natural de Toledo de 72 años, hijo de Francisco Zorrilla, Jurado de Toledo, que, nació en 1593 y falleció en 1661; nieto de Pedro de Loaisa, Regidor de Toledo, que nació en 1567 y falleció en 1657. Alonso José Fernández de Madrid, Caballero de Santiago, del Consejo de S. Majestad en la Contaduría de Cuentas y Regidor de Toledo, natural de Toledo de 53 años. Todas las declaraciones de estos testigos son coincidentes y se realizaron en sus casas.

Se continuaron con una serie de testigos para tomarles sus declaraciones "in voce" y para ello el Sr. Comisario en compañía del Notario fueron por las calles y plazas públicas de Toledo y en ellas examinaron a los siguientes testigos:

Pedro Moreno, Licenciado, racionero de la catedral. Sebastián Sánchez, Licenciado, capellán de la Reina Dª. Catalina y Comisario del Santo Oficio. Cristóbal Ramírez de Perales, Escribano del número de Toledo. Gregorio Serrano. Alfonso Martín de Almagro, Contador del Ayuntamiento de Toledo. Manuel Ruiz y Machaca, Escribano. Bernardino Beizana, caballerizo de S. Majestad y Regidor de Toledo. Tomás Melgar, Notario de la Audiencia Arzobispal. Alonso Díaz de Arellano, familiar del Santo Oficio. Gregorio López, Procurador del Número.

Todos declaran lo ya referido, unos por propio conocimiento y otros porque lo habían oído a otras personas de crédito, dando con estas declaraciones finalizada la información el día 18 de enero de 1704, al día siguiente se vieron las pruebas por la Real capilla en Cabildo siendo aprobadas "nemine discrepante".

Tomó posesión el día 1 de febrero de 1704, falleció en Toledo el 18 de marzo de 1707 está enterrado en su parroquia mozárabe de Santas Justa y Rufina.

PARTIDA DE BAUTISMO

Diligencia. D. Gregorio del Castillo, cura propio de la iglesia parroquial mozárabe de Santas Justa y Rufina y capellán de S. Majestad en la real Capilla de la reina Dª. Catalina, al solicitarle la partida de Bautismo del pretendiente, entró en su casa contigua a la iglesia y sacó un libro mediano empergaminado, bien tratado y encima del pergamino tiene un rótulo que dice "Baptismos de la parroquial Muzarabe de Stas. Justa y Rufina de esta ciudad de Toledo desde el año de 1600", el cual está escrito hasta el folio 97 y, la primera partida empieza el lunes 21 de febrero de 1600, al folio 53 está escrita la partida siguiente. "Sábado ocho días del mes de noviembre de mil seiscientos cincuenta y tres. Yo, el licenciado Francisco de Mesa, cura propio de esta parroquia mozárabe de Santa Justa y Rufina, Baptice a Sebastián, hixo del Jurado Sebastián López de la Cruz Ahedo de Dª. Isabel de Contreras su muxer, parroquianos mozárabes de esta iglesia, fueron sus padrinos Sebastián de Contreras, familiar del Santo Oficio y Dª. María de Paredes su muxer, advertiles el parentesco Spiritual; siendo testigos el Ldo. Diego de Escobar y Bernardo López de Contreras y Mathias Gómez, vecinos de Toledo". Ldo. Francisco de Mesa.

Es importante destacar que todos los testigos presentan como acto positivo de limpieza de sangre el ser mozárabe y descender de familia mozárabe.

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