Ordinario de la misa en rito hispano-mozárabe


    RITOS INICIALES

  1. El sacerdote y los ministros se dirigen al altar, mientras el coro canta el canto de entrada.


  2. PRAELEGENDUM

  3. El sacerdote, inclinado ante el altar, ora en silencio. Y dice en secreto:
  4. Me acerco a tu altar, Dios omnipotente y eterno,
    para ofrecer este sacrificio a tu majestad,
    suplicando tu misericordia
    por mi salvación y la de todo el pueblo.
    Dígnate aceptarlo benignamente
    pues eres bueno y piadoso.
    Concédeme penetrar el abismo de tu bondad
    y presentar mi oración con tal fervor
    por tu pueblo santo,
    que se vea colmado de tu dones.
    Dame, Señor, una verdadera contrición y lágrimas
    que consigan lavar mis propias culpas
    y alcanzar tu gracia y tu misericordia.

  5. El sacerdote besa el altar en silencio y se dirige a la sede con los ministros.
  6. En las misas feriales de todo el año y también en los domingos de Cuaresma, se omite el «Gloria a Dios en el cielo» y su oración. Después de besar el altar, y llegado a la sede, el sacerdote saluda al pueblo, y a continuación se lee la primera lectura.

  7. A continuación se canta el himno:
  8. Gloria a Dios en el cielo,
    y en la tierra paz a los hombres
    que ama el Señor.
    Por tu inmensa gloria
    te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
    te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
    Dios Padre todopoderoso.
    Señor, Hijo único, Jesucristo,
    Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre,
    tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
    tú que quitas el pecado del mundo,
    atiende nuestra súplica;
    tú que estás sentado a la derecha del Padre,
    ten piedad de nosotros;
    porque sólo tú eres Santo, sólo tu Señor,
    sólo tu Altísimo, Jesucristo,
    con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
    Amén.

  9. En las solemnidades, después del «Gloria a Dios en el cielo», el coro canta el Trisagio según se indica en el Propio.

  10. Después del «Gloria a Dios en el cielo» y del Trisagio, si se ha cantado, el sacerdote, con las manos extendidas, recita la oración después del Gloria.

  11. ORATIO POST GLORIAM

    Todos responden:

    R/. Amén.

    El sacerdote dice:

    Por tu misericordia, Dios nuestro,
    que eres bendito, y vives, y todo lo gobiernas,
    por los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

    LITURGIA DE LA PALABRA

  12. El sacerdote saluda al pueblo diciendo:
  13. El Señor esté siempre con vosotros.

    El pueblo responde:

    R/. Y con tu espíritu.

  14. Todos se sientan y el lector lee la Profecía.

  15. PROFHETIA

    Lectura del Libro del profeta ( )

    R/. Demos gracias a Dios.

    Al final de la lectura, todos responden:

    R/. Amén.

  16. Terminada la Profecía, el coro canta el responsorio:
  17. PSALLENDUM

  18. En las principales fiestas de los mártires puede leerse aquí la continuación de su «pasión» según se encuentra en el Pasionario y a continuación el cántico de Daniel, llamado «Bendiciones».
  19. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros Padres,
    a tí gloria y alabanza por los siglos. Amén.

    Bendito tu nombre santo y glorioso,
    a él gloria y alabanza por los siglos. Amén.

    Bendito eres en el templo de tu santa gloria,
    a tí gloria y alabanza por los siglos. Amén.

    Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos. Amén.

    Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos. Amén.

    Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos. Amén.

    Porque el Señor nos sacó de la fosa,
    nos libró de la muerte,
    nos arrancó de la llama ardiente
    y nos libró del fuego.

    Dad gracias al Señor, porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia. Amén.

  20. El lector lee el Apóstol:
  21. APOSTOLUS

    Lectura de la carta del Apóstol Pablo ( )

    R/. Demos gracias a Dios.

    Al final de la lectura, todos responden:

    R/. Amén.

  22. El diácono se dirige al ambón, acompañado por los ministros con cirios encendidos e incensario, si se usa, y, todos de pie, dice:
  23. El Señor esté siempre con vosotros.

    Todos responden:

    R/. Y con tu espíritu.

  24. El diácono inciensa el libro y proclama el Evangelio:
  25. EVANGELIUM

    Lectura del santo Evangelio según ( )

    R/. Gloria a ti, Señor.

    Al final de la lectura, todos responden:

    R/. Amén.

  26. A continuación se tiene la homilía.

  27. Terminada la homilía, el coro canta los laudes.
  28. LAUDES

     

    PREPARACIÓN DE LAS OFRENDAS

  29. El coro entona el sacrificium. Si hay ofrenda de los fieles, éstos las llevan al altar. La asamblea permanece sentada.
  30. SACRIFICIUM

  31. El diácono prepara los dones sobre el altar: la patena con el pan, el vino con la mezcla del agua. El sacerdote puede decir en secreto la siguiente oración:
  32. Mira con rostro complacido,
    Dios omnipotente y eterno,
    esta oblación de pan y vino
    que nosotros, indignos siervos tuyos,
    colocamos sobre tu altar;
    y recibe nuestra propia vida
    como sacrificio agradable a tí
    para que, renovados por tu gracia,
    te glorifiquemos con nuestras alabanzas.

  33. El sacerdote puede incensar las ofrendas y el altar. Se lava las manos en silencio y junto al altar y vuelve con el diácono a la sede. Todos permanecen en pie.
  34. INTERCESIONES SOLEMNES

  35. El sacerdote de pie, desde la sede, exhorta al pueblo:
  36. ORATIO ADMONITIONIS

    Al final todos responden:

    R/. Amén.

    Si en el Propio no se indica una fórmula especial, el sacerdote añade la siguiente conclusión:

    Por la misericordia de Dios, nuestro Dios,
    que es bendito, y vive y todo lo gobierna
    por los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

  37. El sacerdote exhorta al pueblo a la oración, diciendo:
  38. Oremos.

    Y aclama el coro:

    Hagios, Hagios, Hagios,
    Señor Dios, Rey eterno.
    A ti nuestra alabanza;
    a ti nuestra acción de gracias.

  39. El diácono recita el Díptico por la Iglesia:
  40. Tengamos presente en nuestras oraciones a la Iglesia santa y católica;
    el Señor la haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad.
    R/. Concédelo, Dios eterno y todopoderoso.

    Recordemos a los pecadores, los cautivos, los enfermos y los emigrantes:
    el Señor los mire con bondad, los libre, los sacie y los conforte.
    R/. Concédelo, Dios eterno y todopoderoso.

  41. El sacerdote dice la Oración entre los Dípticos:
  42. ALIA

    Al final todos responden:

    R/. Amén.

    El sacerdote añade esta conclusión invariable:

    Por tu misericordia, Dios nuestro,
    en cuya presencia recitamos los nombres de los santos apóstoles
    y mártires, confesores y vírgenes.
    R/. Amén.

  43. Prosigue el diácono:
  44. Ofrecen este sacrificio al Señor Dios nuestros sacerdotes:
    Benedicto, el Papa de Roma, y todos los demás obispos
    por sí mismo y por todo el clero, por las Iglesia que tienen encomendadas
    y por la Iglesia universal.
    R/. Lo ofrecen por sí mismos y por la Iglesia universal.

    Lo ofrecen igualmente todos los presbíteros, diáconos y clérigos,
    y los fieles presentes en honor de los santos
    por sí mismos y por los suyos.
    R/. Lo ofrecen por sí mismos y por la Iglesia universal.

    En memoria de los santos apóstoles y mártires, de la gloriosa siempre
    Virgen María, de Zacarías, Juan, los Inocentes, Esteban,
    Pedro y Pablo, Juan, Santiago, Andrés, Acisclo, Torcuato, Fructuoso,
    Félix, Vicente, Eulogio, Justo y Pastor, Justa y Rufina, Eulalia,
    la otra Eulalia, Leocadia.
    R/. Y de todos los mártires.

    En memoria igualmente de los confesores:
    Hilario, Atanasio, Martín, Ambrosio, Agustín, Fulgencio,
    Leandro, Isidoro, Braulio, Eugenio, Ildefonso, Julián.
    R/. Y de todos los confesores.

    Lo ofrece la Iglesia de Dios, santa y católica,
    por las almas de todos los fieles difuntos;
    que Dios se digne en su bondad admitirlos en el coro de los elegidos.
    R/. Concédelo, Dios eterno y todopoderoso.

  45. Concluye el sacerdote con la Oración después de los Dípticos.
  46. ORATIO POST NOMINA

    Al final todos responden:

    R/. Amén.

    El sacerdote añade esta conclusión invariable:

    Porque tú eres la vida de los que viven,
    la salud de los enfermos, y el descanso de todos
    los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

    RITO DE LA PAZ

  47. El sacerdote dice la oración

  48. ORATIO AD PACEM

    Al final todos responden:

    R/. Amén.

    Si en el Propio no se indica otra fórmula de conclusión, el sacerdote dice la siguiente:

    Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible.
    Tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo
    y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

  49. El sacerdote extiende las manos sobre el pueblo y dice:
  50. La gracia de Dios, Padre todopoderoso, la paz y el amor
    de nuestro Señor Jesucristo y la comunión en el Espíritu Santo
    esté siempre con todos vosotros.
    R/. Y con los hombres de buena voluntad.

  51. El diácono se dirige al pueblo y dice:
  52. Daos la paz los unos a los otros.

  53. Mientras el sacerdote con los ministros y los fieles entre sí se dan el saludo de la paz, entona el coro el canto de la paz:
  54. CANTUS AD PACEM

    Mi paz os dejo, mi paz os doy.
    V/. No os doy la paz como la da el mundo.
    R/. Mi paz os dejo, mi paz os doy.
    V/. Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros.
    R/. Mi paz os dejo, mi paz os doy.
    V/. Gloria y honor al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
    R/. Mi paz os dejo, mi paz os doy.

    PLEGARIA EUCARÍSTICA

  55. El sacerdote se acerca al altar y dice:
  56. Me acercaré al altar de Dios.

    Todos responden:

    A Dios que es nuestra alegría.

    El diácono dice:

    Oídos atentos al Señor.

    Todos responden:

    Toda nuestra atención hacia el Señor.

    El sacerdote, extendiendo las manos, prosigue:

    Levantemos el corazón.

    Todos responden:

    Lo tenemos levantado hacia el Señor.

    El sacerdote dice:

    A Dios y a nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
    que está en el cielo,
    demos debidas gracias y alabanzas.

    Todos responden:

    Es justo y necesario.

  57. El sacerdote con las manos extendidas, dice o canta:
  58. ILLATIO

  59. Todos responden:
  60. Santo, Santo, Santo,
    Señor Dios del universo.
    Llenos están el cielo y la tierra
    de tu majestad gloriosa.
    Hosanna al Hijo de David.
    Bendito el que viene en nombre del Señor.
    Hosanna en el cielo.
    Hágios, Hágios, Hágios, Kyrie o Theós.

  61. El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta la oración.
  62. ORATIO POST SANCTUS

  63. En inmediata conexión con su final prosigue. Todos permanecen en pie.
  64. El cual, la víspera de su pasión, tomó pan

    Toma la patena con el pan y, elevando los ojos, continúa:

    dió gracias, pronunció la bendición,
    lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

    TOMAD Y COMED: ESTO ES MI CUERPO QUE SERA ENTREGADO POR VOSOTROS.

    CUANTAS VECES LO COMÁIS, HACEDLO EN MEMORIA MÍA.

    Todos responden:

    R/. Amén.

    Deja la patena sobre el altar. Toma el cáliz y prosigue:

    Lo mismo hizo con el cáliz al final de la cena, diciendo:

    ESTE ES EL CALIZ DE LA NUEVA ALIANZA EN MI SANGRE,
    QUE SERA DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES EN REMISION DE LOS PECADOS.

    CUANTAS VECES LO BEBÁIS, HACEDLO EN MEMORIA MÍA.

    Todos responden:

    R/. Amén.

    Deja el cáliz sobre el altar y con las manos extendidas dice:

    CUANTAS VECES COMAIS ESTE PAN Y BEBAIS ESTE CALIZ,
    ANUNCIARÉIS LA MUERTE DEL SEÑOR HASTA QUE VENGA GLORIOSO DESDE EL CIELO.

    Todos aclaman:

    ASI LO CREEMOS, SEÑOR JESUS.

  65. El sacerdote, con las manos extendidas, dice o canta la oración.
  66. ORATIO POST PRIDIE

    Al final todos responden:

    R/. Amén.

  67. El sacerdote junta las manos. Si en el Propio no se indica una fórmula especial, concluye con la siguiente doxología:
  68. Concédelo, Señor santo,
    pues creas todas estas cosas
    para nosotros, indignos siervos tuyos,
    y las haces tan buenas,
    las santificas, las llenas de vida,

    Al decir “las llenas de vida” hace la señal de la cruz sobre los dones sagrados.

    las bendices y nos las das,
    así bendecidas por tí, Dios nuestro,
    por los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

    RITO DE LA COMUNIÓN

  69. El sacerdote exhorta al pueblo, diciendo:
  70. Profesemos con los labios, la fe que llevamos en el corazón.

    Todos proclaman:

    Creemos en un solo Dios Padre todopoderoso,
    hacedor del cielo y de la tierra,
    creador de todo lo visible y lo invisible.

    Y en un solo Señor nuestro Jesucristo,
    Hijo único de Dios,
    nacido del Padre antes de todos los siglos.

    Dios de Dios, Luz de Luz,
    Dios verdadero de Dios verdadero,
    nacido, no hecho, omoúsion con el Padre,
    es decir, de la misma naturaleza del Padre,
    por quien todo fue hecho,
    en el cielo y en la tierra.

    Que por nosotros, los hombres,
    y por nuestra salvación
    bajó del cielo,
    y por obra del Espíritu Santo
    se encarnó de María, la Virgen,
    y se hizo hombre;

    padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
    fue sepultado, resucitó al tercer día,
    subió al cielo,
    está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
    Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos,
    y su reino no tendrá fin.

    Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
    que procede del Padre y del Hijo,
    que con el Padre y el Hijo
    ha de ser adorado y glorificado,
    y que habló por los profetas.

    Y en la Iglesia
    que es una, santa, católica y apostólica.
    Confesamos que hay un solo bautismo
    para el perdón de los pecados,
    esperamos la resurrección de los muertos,
    y la vida del mundo futuro.
    Amén.

  71. El coro entona:
  72. CANTUS AD CONFRACTIONEM


    Si en el Propio no se indica un texto especial, se canta una de las siguientes antífonas:

    Cristo, acuérdate de nosotros en tu reino, y haznos dignos de tu resurrección.

    Durante el canto, el sacerdote parte el pan consagrado y, mientras coloca las partículas en forma de cruz sobre la patena, va evocando los misterios de Cristo que se celebran en el año litúrgico.

  73. El sacerdote dice con las manos juntas:
  74. Oremos.

    A continuación recita la introducción al Padre nuestro:

    AD ORATIONEM DOMINICAM

  75. Prosigue sin interrupción, con las manos extendidas:
  76. Padre nuestro, que estás en el cielo.
    R/. Amén.
    Santificado sea tu nombre.
    R/. Amén.
    Venga a nosotros tu reino.
    R/. Amén.
    Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
    R/. Amén.
    Danos hoy nuestro pan de cada día.
    R/. Amén.
    Perdona nuestras ofensas
    como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
    R/. Amén.
    No nos dejes caer en la tentación.
    R/. Amén.
    Y líbranos del mal.
    R/. Amén.


    Libres del mal, confirmados siempre en el bien,
    podamos servirte, Dios y Señor nuestro.
    Pon término, Señor, a nuestros pecados,
    alegra a los afligidos,
    sana a los enfermos
    y da el descanso a los difuntos.
    Concede paz y seguridad a nuestros días,
    quebranta la audacia de nuestros enemigos
    y escucha, oh Dios, las oraciones de tus siervos,
    de todos los fieles cristianos,
    en este día y en todo tiempo.

    Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
    que vive y reina contigo
    en la unidad del Espíritu Santo
    y es Dios por todos los siglos de los siglos.

    R/. Amén.

  77. El sacerdote eleva un poco la patena y el cáliz, mostrándolo al pueblo, y dice:
  78. Lo santo para los santos.

  79. Deposita sobre el altar la patena y el cáliz y, tomando la partícula -REGNUM-, la deja caer en el cáliz, diciendo en voz baja:
  80. Y la conjunción del Cuerpo y de la Sangre
    de nuestro Señor Jesucristo
    sea causa de perdón para nosotros,
    que la tomamos y bebemos,
    y de eterno descanso para los fieles difuntos.

  81. El diácono se dirige al pueblo y dice:
  82. Inclinaos para recibir la bendición.

    Todos responden:

    Demos gracias a Dios.

    El sacerdote dice:

    El Señor esté siempre con vosotros.

    Todos responden:

    Y con tu espíritu.

    Y, extendiendo las manos sobre el pueblo, imparte la bendición:

    BENEDICTIO

    R/. Amén.

    R/. Amén.

    R/. Amén.

    Al final de ellas el sacerdote concluye con la siguiente fórmula:

    Por la misericordia de Dios, nuestro Dios,
    que es bendito y vive y todo lo gobierna,
    por los siglos de los siglos.
    R/. Amén.

  83. Antes de comulgar, el sacerdote puede decir en secreto la siguiente oración:
  84. La comunión de este sacramento, Señor,
    limpie las manchas de mis pecados
    y me haga digno de cumplir el ministerio
    que tengo encomendado;
    encuentre en él, ayudado por ti,
    apoyo a mi debilidad, santidad de vida
    y gozo perpetuo en la compañía de los Santos.

    Recibe el sacramento del Cuerpo y la Sangre del Señor, y lo da a continuación al diácono.

  85. El sacerdote distribuye a los fieles el sacramento del Cuerpo del Señor, bajo las dos especies, diciendo a cada uno:
  86. El Cuerpo de Cristo sea tu salvación.

    El diácono da a beber del cáliz diciendo:

    La Sangre de Cristo permanezca contigo como verdadera redención.

    CANTUS AD ACCEDENTES

    Durante la distribución de la comunión, se canta “ad accedentes”. Si en el Propio no se indica una fórmula peculiar, se utiliza la siguiente:

    Gustad y ved qué bueno es el Señor,
    aleluya, aleluya, aleluya.

    V/. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca.
    R/. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V/. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a Él.
    R/. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V/. Gloria y honor al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
    R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

  87. Terminada la distribución de la comunión, el coro entona la antífona después de la comunión:
  88. ANTIPHONA POST COMMUNIONEM

    Alimentados con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, te alabamos, Señor.
    R/. Aleluya, aleluya, aleluya.

  89. El sacerdote, de pie, recita la oración final. Si en el Propio no se indica alguna particular, puede decirse una de las siguientes:
  90. COMPLETURIAE

    R/. Amén

    Por la gracia y la misericordia de aquél que es bendito por los siglos de los siglos.
    R/. Amén

    CONCLUSIÓN

  91. El sacerdote saluda al pueblo diciendo:
  92. El Señor esté siempre con vosotros.

    Todos responden:

    Y con tu espíritu.

    El diácono dice:

    Nuestra celebración ha terminado.
    En nombre de nuestro Señor Jesucristo, Dios acepte nuestros deseos y plegarias en paz.

    Todos responden:

    Demos gracias a Dios.

    El sacerdote besa el altar y, hecha la debida reverencia con los ministros, se retira.

     

     

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